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Domingo 1 de septiembre de 2013-08-29 lecturas dominicales [1/9/2013]

Isaías 19. 8-19 8 Gemirán los pescadores, los que arrojan el anzuelo en el Niloestarán de duelo, y desfallecerán los que echan la redsobre las aguas. 9 Los que trabajan el linoquedarán defraudados, las cardadoras y los tejedoresse pondrán lívidos, 10 sus tejedores se sentirán acongojados y todos los asalariados, afligidos. 11 ¡Qué necios son los príncipes de Soán! ¡Los más sabios consejeros del Faraón forman un consejo de estúpidos! ¿Como pueden ustedes decir al Faraón: "Yo soy hijo de sabios, hijo de antiguos reyes"? 12 ¿Dónde están tus sabios? ¡Vamos, que te anuncien y te den a conocer lo que el Señor de los ejércitos ha proyectado contra Egipto! 13 ¡Se han enloquecido los príncipesde Soán, se ilusionan los príncipes de Nof, los dignatarios de sus tribus han extraviado a Egipto! 14 El Señor ha derramado en medio de ellos un espíritu de vértigo, y ellos extravían a Egiptoen todo lo que emprende, como pierde pie el borrachocuando vomita. 15 Y no será para provecho de Egipto nada de lo que hagan la cabeza y la cola, la palmera y el junco. La conversión de Egipto y de Asiria 16 Aquel día, los egipcios serán como mujeres: temblarán y estarán aterrorizados ante la mano amenazadora del Señor de los ejércitos, que él agitará contra ellos. 17 La tierra de Judá será el espanto de Egipto: cada vez que se la mencione, Egipto temblará a causa del designio que el Señor ha proyectado contra él. 18 Aquel día, habrá en la tierra de Egipto cinco ciudades que hablarán la lengua de Canaán y jurarán por el Señor de los ejércitos; una de ellas se llamará Ciudad del Sol. 19 Aquel día, habrá un altar para el Señor en medio del país de Egipto, y una estela para el Señor junto a la frontera. Segunda Epístola a los Corintios Capítulo1. 1-11 1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya; 2 a vosotros gracia y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo. 3 ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de los misericordias y Dios de toda consolación, 4 que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios! 5 Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación. 6 Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos. 7 Es firme nuestra esperanza respecto de vosotros; pues sabemos que, como sois solidarios con nosotros en los sufrimientos, así lo seréis también en la consolación. 8 Pues no queremos que lo ignoréis, hermanos: la tribulación sufrida en Asia nos abrumó hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta tal punto que perdimos la esperanza de conservar la vida. 9 Pues hemos tenido sobre nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no pongamos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. 10 El nos libró de tan mortal peligro, y nos librará; en él esperamos que nos seguirá librando, 11 si colaboráis también vosotros con la oración en favor nuestro, para que la gracia obtenida por intervención de muchos sea por muchos agradecida en nuestro nombre. Evangelio según San Marcos Capítulo 4: 35-40 35 Al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla". 36 Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. 37 Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. 38 Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. 39 Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. 40 Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?".
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